viernes, 13 de noviembre de 2009

Besos...

Ojalá me robaras un beso cada mañana para poder regalarmelo cada noche, durante el resto de nuestras vidas...

martes, 27 de octubre de 2009

Sin vigilancia




Esta canción lo dice todo...



* Gracias pequeño!

martes, 20 de octubre de 2009

Cuando menos te lo esperes...


Siempre he odiado esa frase "cuando menos te lo esperes..." por que siempre andaba esperando que sucediera algo... pero es verdad. Sucede que las cosas llegan cuando menos te lo esperas y es entonces cuando raparas en que es así y no hay más.

Estaba yo encerrada en mi duelo cuando un amigo decidió indagar más en mi. Quiso despojarme de mi armadura y hacerme ver que fuera hay muchas cosas que nos perdemos si nos quedamos esperando a que vengan a buscarnos...
Y el vino a buscarme y me encontró. Y yo, que buscaba algo equivocado, encontré lo que quería cuando miré para otro lado...

miércoles, 9 de septiembre de 2009

Duelo


En estos dias que le doy tantas vueltas a la cabeza, me he acordado de un libro que me encanta y que leo y releo con bastante asiduidad: "Cartas para Claudia" de Joge Bucay. Una de las cartas está dedicada al DUELO y me encanta porque como bien explica, es una situación que tenemos que pasar tras una pérdida (sea del tipo que sea) para poder seguir adelante. Por eso hoy me gustaria que tambien vosotros pudierais leerla. Dice así:



Así es, cariño.

Tambien dejar una casa implica un duelo.
La palabra duelo, etimológicamente, está relacionada con el concepto de dolor; consiste en la elaboración que realizo internamente cada vez que me separo de alguien o de algo. Cuanto yo haya querido a ese algo determinará la intensidad y duración de ese duelo, pero no su existencia.
Siempre hay un duelo por el que pasar después de una separación.
Nuestra educación conspira contra la elaboración y aceptación de nuestros duelos.
Recuerda los mensajes de nuestros padres y maestros antes nuestras pérdidas infantiles: " Bueno, ya ha pasado...", "¡Básta ya de llorar!", "No era tan importante", "Ya tendrás otro", "No pienses en eso", etc.
Tememos el duelo.
El dolor aparece como una terrible amenaza a nuestra integridad.
Y entonces, nos defendemos.

El intento más común es no comprometerse afectivamente con nada ni nadie (o lo menos posibles o con los menos posibles), en la fantasíade que "si no quiero nada ni a nadie, no me dolerá perder algo o alguien".

Aviso:

NO FUNCIONA

No solo no funciona porque este razonamiento impide la vida comprometida, el contacto y la intimidad, sino además porque, como te dije, el duelo no depende de cuánto queramos aquello que hemos perdido.

El segundo intento es más terrible aún. Consiste en la velada decisión de no separase NUNCA de NADA. Así acumulo cosas y relaciones que no finalizan jamás, que no se renuevan, que permanecen estáticas.

[...]

Por supuesto que en las relaciones humanas nuestros semejantes han encontrado infinitas variantes sutiles de este modelo de no soltar nada, y muchos aconsejan tomar distancia de las cosas y las personas, en lugar de separarse (hasta no estar seguro...).
Este modelo es bien conocido por aquellas parejas que no resisten la idea de separarse y tampoco pueden permanecer unidos. Entonces "dicen" que se separan.
El "dicen" significa que esto es sólo aparente. En realidad, se siguen viendo tanto o más que antes; están pendientes de lo que el otro hace, dice, piensa, quiere. Y, en muchos casos, salen juntos, terminan la noche en la cama, haciendo el amor más frecuentemente que antes de "separarse".
El objetivo es claro: no vivir el duelo que implicaría una separación.

[...]

Existe, por último, un tercer mecanismo para huir de los duelos,que es, simplemente, negarlos.
Esta situación de pérdida, de separación, de muerte, no existe.

"Esto que perdí, en algún lugar está y yo lo voy a encontrar."

O...

"Él está muy confundido, volverá a mí."

O...

"Alguien le está llenando la cabeza, pero no lo dice en serio."

O...

"Sólo su cuerpo ha muerto, su espíritu sigue conmigo..."

En esta última odiosa conducta evitadora, muchas veces mis propios colegas contribuyen a la negación.

Lo hacen con la desvalorización de la pérdida.
Lo hacen cuando presionan para abortar el proceso.
Y, fundamentalmente, lo hacen cuando, en medio de un duelo normal, sensato, previsible y sano, medican con antidepresivos a un paciente "para que salga de la crisis...".
Estas conductas negadoras postergan el duelo, pero no consiguen evitarlo.

Me importa vivir con toda plenitud los duelos por mis pérdidas, por mis cambios, por mis muertes.

Si no me puedo separar de aquello que hoy no está conmigo, no podré encontrarme libre para vincularme con lo que en este momento sí está aquí conmigo.

viernes, 21 de agosto de 2009

indiferencia


¿Puede ser el "pasotismo" una forma de encerrarse en sí?¿quizá una forma de protegerse del dolor?
En este tiempo que ha pasado desde lo sucedido, he reflexionado a cerca de mi comportamiento indeferente hacia todo (o casi todo) y he llegado a la conclusión de que es una manera, MI MANERA, de evitar el sufrimiento.
Mi subconsciente, siempre mucho más listo que mi propio consciente, me iba preparando para evitar el dolor. Creo que me enviaba estos sueños tan certeros para mostrarme como eran las cosas en realidad. Me iba creando una coraza fuerte a base de pequeños (y a veces grandes) olvidos, mientras me preparaba una red que amortiguara el golpe cuando me hacía darme cuenta que las cosas no eran como yo creia (o quería) sino de una manera bastante diferente.
De esta forma yo veía dos realidades, la que era convertida en lo que yo quería y la que era y en realidad sucedía.
Así, de modo natural me he ido preparando para algo que sabía que ocurriría pero que no quería ver.
El caso es que en un día de reflexión me di cuenta que tanta indiferencia no podia ser buena. Si algo que me importaba tanto en un principio, en poco tiempo me da igual, es porque algo no anda bien.
¿Qué me está pasando? ¿Me estoy convirtiendo en la mujer de hielo? Tanto es así que ni la llama más intensa ha sido capaz de destruir mi armadura...
Y es triste, porque, sin querer, me he ido encerrando en mi misma. Me he vuelto una egoista y solo pienso en mi, aunque a veces solo me dedico a ver como suceden las cosas en mi vida y ni siquiera disfruto de ellas...
Una amiga me dijo que una vez descubierto el problema, solo queda ponerle la solución, pero...¿quiero hacerlo?

miércoles, 3 de junio de 2009

Incertidumbre


¿Cuan corta puede ser la vida? Eso nunca lo sabemos. En el momento menos esperado se acaba y punto. No hay nada más.
¿Qué pasaría si supiéramos como vamos a morir?
Hay personas a las que les encantaría saberlo porque, dicen, sabiendo el tiempo que les queda lo aprovecharían mucho mejor haciendo todo lo que les gusta sin perder un instante. Otros, en cambio, preferirían no saberlo, pues pasarían su tiempo pensando que se les acaba, que se van y dejan atrás personas y cosas queridas y estarían siempre tristes.
Pero, en realidad, ¿sabemos como reaccionaríamos? ¿sería la persona alegre y positiva así hasta el final? ¿el triste y deprimido no llegaría nunca a reaccionar?

Yo creo que todos tenemos un límite tanto por arriba como por abajo y la persona más alegre y positiva sucumbiría bajo la presión de saber que se le escapa el tiempo, que sus horas están contadas y todo lo que quiere, al final quedará atrás; igualmente, pasado un tiempo, el deprimido despertaría por un instante, aunque sea corto, para lanzarse a la piscina y realizar alguno de sus deseos más profundos.

En mi caso, creo que sería más bien del segundo "grupo". Por lo general suelo ser bastante negativa, pero quizá me sorprenda a mi misma...¡¿quién sabe?! Lo que sí tengo claro es que no me gustaría saberlo. Desaparecería la emoción e la vida, la incertidumbre del qué pasará mañana o donde estaré el mes que viene...

domingo, 24 de mayo de 2009

tic tac


Al ritmo del tic tac, decidí salir a recuperar el tiempo perdido...pero al cabo de unos minutos me di cuenta de que había perdido más horas que segundos había encontrado.

Pero después pensé...

En el momento en el que dejas de luchar contra él, el tiempo se pone de tu parte.

miércoles, 15 de abril de 2009

Semana Santa...


Desde hace muchos años (ya casi no recuerdo cuántos) he pasado la Semana santa fuera de Granada. Siempre nos íbamos en viaje familiar a cualquier parte del mundo para evadir nuestros problemas por unos días.
Este año, sin embargo, no he podido disfrutar de vacaciones en estas fechas, así que me propuse que fuera ésta una semana cultural. Siempre me habían contado lo bonita e impresionante que es la Semana Santa granadina, con su Cristo de los Gitanos por la Cuesta del Chapiz o el Silencio por la Carrera del Darro... Así que me propuse ver todos y cada uno de los pasos en los sitios "recomendados".

En realidad, las procesiones nunca me han gustado. Cada paso que he visto en mi vida (siempre con alguna excepción) me ha producido un sentimiento de tristeza, pena o melancolía. Incluso cuando era pequeña, que me quedaba en casa de mi abuela y veía algunas procesiones desde el balcón, las ganas de llorar que me provocaba eran tan intensas que prefería esconderme. Y me gustaría aclarar que este sentimiento de tristeza no estaba unido al sentimiento religioso...

La cuestión es que he disfrutado de la cultura granadina al máximo. He visto un gran numero de pasos (no todos como me hubiera gustado) y he descubierto una Granada diferente. Me he vuelto a enamorar de mi ciudad, a la que tenia un poco olvidada (eclipsada por el encanto italiano), de sus barrios antiguos, de su Alhambra, de su gente... Pero también he aprendido que este sentimiento de tristeza no se pasa con los años.
Así pues, tengo claro que he disfrutado del momento, y no sé lo que me deparará la Semana Santa del año próximo, pero seguro que no será igual que esta.